Los últimos momentos vividos en la creciente Democracia Argentina, fueron artífices del reflejo de las distancias que su dirigencia política evidencia para con sus habitantes. Movilizaciones, expresiones, repudios, agravios, se pusieron por encima de una realidad ignorada, que tras la vorágine de los acontecimientos quedo oculta. No seré yo, quien en justa medida pueda hablar de la realidad, solo quiero evidenciar que la disociación de representantes/representados, a quedado como nunca antes, totalmente expuesta.
Como se solidifica la democracia entonces? EL crecer genera dolor, todos lo sabemos, porque en algún momento de la vida hemos pasado biológicamente por ello, y estamos pagando los costos de este crecimiento. Los avances de apertura cívica que encumbraron los primeros 20 años de la recuperada actividad soberana del ciudadano, hasta sus propias expectativas que otorgaban nuevos puentes de comunicación entre Pueblo y Dirigentes, hoy esta en decadencia extrema.
Cuando los pueblos se manifiestan por los costados de las organizaciones instituidas, el síntoma trae a la luz, la patología.
Que nos ha pasado como Republica para que la canalización ideológica de la gente, no se encuentre representada en un accionar Partidario?. Se vacían las Unidades Básicas, Comités, Seccionales, etc. pero se llenan las Agrupaciones, tribus urbanas, Ongs subliminalmente ideológicamente constituidas.
En la actualidad, la proyección democrática que poseíamos en la búsqueda de “purificar” su instrumentación, - los que los Constitucionalistas podrían denominar el camino de “Rousseau” y su bello Contrato Social - , ha sido frenada bruscamente por una regresión Hobbista y así caer en las trampas de su “Leviatán”. En su libro Hobbes sintéticamente traduce que el Estado, solo cumple ese Rol, cuando somete ordenamiento por el Miedo, miedo al estado…
Los dirigentes han girado de la participación popular directa, la voz de la gente en vivo, hacia conducir por situaciones exhortivas indirectas, que en definitiva, es el manejo del miedo interno. Habría tantos ejemplos para dar, que perdería de sentido este articulo. La pregunta para los sociólogos ahora es: porque la gente compro? Porque los ciudadanos dejaron avanzar esta neo-conducción democrática y avaló el cambio de la actitud dirigencial ?.
Me pregunto, cual fue el punto de quiebre, desde cuando giramos, (porque si lo aceptamos es obvio que esto lo construimos entre todos) desde cuando este nuevo rumbo de solidificar un Estado Hobbista ?.
Si algo tuvo de particular la Democracia Argentina, fue el 2001. Fuimos observados por el mundo de todos aquellos acontecimientos, tristes, graves, pero que solucionamos sin intervenciones ajenas al sistema. Fue una situación límite, en donde las instituciones no pudieron canalizar lo que la gente manifestaba, se vio superada la organización social de representatividad por la VOZ de la gente. Paradójicamente el pueblo Argentino, lo soluciono en forma Directa: al estilo Rousseano, gano las calles con sus cacerolas y le habló a los dirigentes, pero esa vez…. Escucharon.
La Institucionalidad y la gobernabilidad deben ser premisas de fortalecimiento constantes. No nos debemos equivocar con saltar la huella, pero la negación por unos y el miedo por los otros, no construye la sociedad igualitaria en la que deseamos convivir. La realidad histórica que tiene la Argentina instauro procedimientos que paralizan, las problemáticas no se solucionan hasta que estallan, el pueblo también hace negación de realidades, y esto es mas grave aún, porque facilita a sus conductores establecer los debates fuera de los ejes de lo consustancial, de lo inmediato.
El ciudadano argentino ya cayo una vez en la trampa de Hobbes y su teoría del miedo, reeligiendo a un presidente para un segundo mandato nefasto a través del denominado “voto cuota”. La perplejidad de que se cambien las reglas del juego, hace a muchos poner su tranquilidad particular por encima de sus convicciones. Como nunca en los últimos 5 años, el pueblo esta hablando, y sin hacer segmentaciones ideológicas partidarias, hay expresiones muy valederas. Pero con el filtro hobbista, solo se convierten en Ecos para los dirigentes que están al frente de las decisiones y aparecen expresiones como… “si No me acompañas, te fundo”.
Si bien, esas declaraciones tenía destino directos a los empresarios, es el estigma que se le a disciplinado a los Gobernadores, y ellos lo hacen para con sus Intendentes, y los Intendentes lo hacen para con sus ciudadanos. El Leviatán en su máxima expresión reapareció en un dirigente mediático y controvertido, pero que no es mas que la punta del un Iceberg de una realidad instaurada en el crecimiento de la Democracia Argentina.
Frente al Autismo de la Política, hay una minoría en la sociedad que reacciona provocando acciones complementarias y alternativas en la construcción de redes inmediatas; mientras los representantes ensayan a su mas alto nivel “ el país de los extremos”, el ciudadano común ve cada vez mas lejano a su benefactor Estado.
No será que debemos reabrir discusiones Rousseanas, y volver a escuchar a las formas de participación directa? Consejos de Participación, Iniciativa Popular, Banca del Pueblo, Procedimiento de Doble Lectura, Juntas Vecinales, Revocatoria, Defensor del pueblo, etc.. y así poner nuevamente el Oído en la gente y no escuchar los susurros de los panegiristas.
Como se solidifica la democracia entonces? EL crecer genera dolor, todos lo sabemos, porque en algún momento de la vida hemos pasado biológicamente por ello, y estamos pagando los costos de este crecimiento. Los avances de apertura cívica que encumbraron los primeros 20 años de la recuperada actividad soberana del ciudadano, hasta sus propias expectativas que otorgaban nuevos puentes de comunicación entre Pueblo y Dirigentes, hoy esta en decadencia extrema.
Cuando los pueblos se manifiestan por los costados de las organizaciones instituidas, el síntoma trae a la luz, la patología.
Que nos ha pasado como Republica para que la canalización ideológica de la gente, no se encuentre representada en un accionar Partidario?. Se vacían las Unidades Básicas, Comités, Seccionales, etc. pero se llenan las Agrupaciones, tribus urbanas, Ongs subliminalmente ideológicamente constituidas.
En la actualidad, la proyección democrática que poseíamos en la búsqueda de “purificar” su instrumentación, - los que los Constitucionalistas podrían denominar el camino de “Rousseau” y su bello Contrato Social - , ha sido frenada bruscamente por una regresión Hobbista y así caer en las trampas de su “Leviatán”. En su libro Hobbes sintéticamente traduce que el Estado, solo cumple ese Rol, cuando somete ordenamiento por el Miedo, miedo al estado…
Los dirigentes han girado de la participación popular directa, la voz de la gente en vivo, hacia conducir por situaciones exhortivas indirectas, que en definitiva, es el manejo del miedo interno. Habría tantos ejemplos para dar, que perdería de sentido este articulo. La pregunta para los sociólogos ahora es: porque la gente compro? Porque los ciudadanos dejaron avanzar esta neo-conducción democrática y avaló el cambio de la actitud dirigencial ?.
Me pregunto, cual fue el punto de quiebre, desde cuando giramos, (porque si lo aceptamos es obvio que esto lo construimos entre todos) desde cuando este nuevo rumbo de solidificar un Estado Hobbista ?.
Si algo tuvo de particular la Democracia Argentina, fue el 2001. Fuimos observados por el mundo de todos aquellos acontecimientos, tristes, graves, pero que solucionamos sin intervenciones ajenas al sistema. Fue una situación límite, en donde las instituciones no pudieron canalizar lo que la gente manifestaba, se vio superada la organización social de representatividad por la VOZ de la gente. Paradójicamente el pueblo Argentino, lo soluciono en forma Directa: al estilo Rousseano, gano las calles con sus cacerolas y le habló a los dirigentes, pero esa vez…. Escucharon.
La Institucionalidad y la gobernabilidad deben ser premisas de fortalecimiento constantes. No nos debemos equivocar con saltar la huella, pero la negación por unos y el miedo por los otros, no construye la sociedad igualitaria en la que deseamos convivir. La realidad histórica que tiene la Argentina instauro procedimientos que paralizan, las problemáticas no se solucionan hasta que estallan, el pueblo también hace negación de realidades, y esto es mas grave aún, porque facilita a sus conductores establecer los debates fuera de los ejes de lo consustancial, de lo inmediato.
El ciudadano argentino ya cayo una vez en la trampa de Hobbes y su teoría del miedo, reeligiendo a un presidente para un segundo mandato nefasto a través del denominado “voto cuota”. La perplejidad de que se cambien las reglas del juego, hace a muchos poner su tranquilidad particular por encima de sus convicciones. Como nunca en los últimos 5 años, el pueblo esta hablando, y sin hacer segmentaciones ideológicas partidarias, hay expresiones muy valederas. Pero con el filtro hobbista, solo se convierten en Ecos para los dirigentes que están al frente de las decisiones y aparecen expresiones como… “si No me acompañas, te fundo”.
Si bien, esas declaraciones tenía destino directos a los empresarios, es el estigma que se le a disciplinado a los Gobernadores, y ellos lo hacen para con sus Intendentes, y los Intendentes lo hacen para con sus ciudadanos. El Leviatán en su máxima expresión reapareció en un dirigente mediático y controvertido, pero que no es mas que la punta del un Iceberg de una realidad instaurada en el crecimiento de la Democracia Argentina.
Frente al Autismo de la Política, hay una minoría en la sociedad que reacciona provocando acciones complementarias y alternativas en la construcción de redes inmediatas; mientras los representantes ensayan a su mas alto nivel “ el país de los extremos”, el ciudadano común ve cada vez mas lejano a su benefactor Estado.
No será que debemos reabrir discusiones Rousseanas, y volver a escuchar a las formas de participación directa? Consejos de Participación, Iniciativa Popular, Banca del Pueblo, Procedimiento de Doble Lectura, Juntas Vecinales, Revocatoria, Defensor del pueblo, etc.. y así poner nuevamente el Oído en la gente y no escuchar los susurros de los panegiristas.
Un abrazo Patagónico: Clau.









